Tenemos la máquina, el molino y el tamper y no queremos esperar más. Directamente enchufamos todo, cogemos un paquete de Huehuetenango que nos viene de regalo y vamos a preparar un espresso en casa.

1.- Moler

Cogemos el portafiltros con el filtro para dos cafés. Lo ponemos en el molino y llenamos el filtro (cacillo, canasta, cestillo, basket...). Luego los distribuimos para que quede todo el filtro lleno de café molido hasta el borde sin sobresalir, sin que queden huecos y esté igualada la superficie.

2.- Tampear

Con el tamper apretamos el café hasta que hayamos sacado el aire que hay entre la molienda. Es muy importante que quede lo más paralelo posible, que no esté la pastilla más alta por un lado que por el otro.

3.- Extraer

Abrimos la bomba para que salga un poco de agua que caliente un poco más la ducha y la limpie de los posos que puede tener. Cerramos y metemos el portafiltros, lo apretamos bien y volvemos a activar la bomba. El objetivo es que salga media taza de café solo en unos 25-30 segundos. El manómetro tiene que subir hasta unos 8-10 bares.

3.- Ajustar

Si el café ha salido muy rápido, tenemos que ajustar el molino a más fino. Así irá saliendo el café más lento. Si el café ha salido muy lento o no sale casi café, tenemos que ajustar el molino a más grueso. Así irá saliendo el café más rápido.

Importante

Usar siempre el filtro doble. Hasta que no dominemos el filtro doble, no vamos a usar el sencillo. No cambiar la cantidad de café molido que echamos en el filtro. Usar siempre la misma cantidad. El objetivo es conseguir continuamente sacar el espresso como hemos dicho: doble de líquido que de café molido.

Es mucho más sencillo con una báscula para pesar el café molido y el café líquido. Una báscula sencilla que permita medir décimas de gramo es suficiente.